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CONDES DE BARCELONACONDES DE BARCELONA

PASEO DE GRACIA 73-75 08008 BARCELONA SPAIN , .
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Holiday and Guest Review Video Hotel CONDES DE BARCELONA

El Conde en Barcelona, 2005
El Conde del Guacharo vino a Barcelona y no nos lo pelamos...!
Juan de borbon conde barcelona imagenes y entierro
Juan de borbon conde barcelona imagenes y entierro
Del 2 al 18 Trofeo Almirante Conde de Barcelona
barcos del Trofeo Almirante Conde de Barcelona Regata 2007
Regata "ALMIRANTE CONDE DE BARCELONA", Palma de Mallorca
4a y última etapa 18.08.2007 PALMA DE MALLORCA, Islas Baleares ESPAÑA
España ya era nación cuando Cataluña ni existía
Desde luego, los romanos --que crearon el término Hispania-- siempre incluyeron en sus límites los territorios de la que, ya muy avanzada la Edad Media, sería Cataluña. No en vano Tarraco, la actual Tarragona, fue capital de una de esas Hispanias. Lo mismo sucedió cuando, deshecho el Imperio Romano, se estableció en la Península un dominio visigodo que cristalizaría en un reino de España. Significativo resulta, por ejemplo, que la primera capital de ese reino, con Ataúlfo, estuviera en Barcelona. Sabido es que muy pronto la capital, con lógica irrefutable, se trasladó al centro de la Península, y más concretamente a Toledo, pero a esas alturas los escritores visigóticos, con Isidoro de Sevilla a la cabeza, hablan de una nación llamada España cuyas raíces son romanas y cristianas y a la que han llegado recientemente los godos. Semejante visión no quebró --todo lo contrario-- cuando la invasión islámica de 711 pulverizó el reino visigótico. El reino, no España, que se aprestó inmediatamente a la resistencia frente al invasor musulmán. En un intento de protegerse de un ataque islámico, los reyes francos se apoderaron de unos territorios situados al sur de los Pirineos, a los que denominaron Marca Hispánica (nombre, ciertamente revelador,) y a los que convirtieron en zona de salvaguarda. Sin embargo, de manera bien significativa, los monarcas francos fueron conscientes de que aquel territorio que siglos después sería Cataluña era ya entonces España. En abril de 815, poco después de la creación del condado de Barcelona como separación entre el reino de los francos y los musulmanes, Ludovico Pío, rey de Aquitania y soberano de Septimania, promulgó un precepto destinado a la protección de los habitantes del condado de Barcelona y otros condados subalternos. En el texto se habla, literalmente, de los "españoles" Juan, Chintila y un largo etcétera, y, sobre todo, se dice algo enormemente interesante sobre los habitantes de lo que ahora denominamos Cataluña: Muchos españoles, no pudiendo soportar el yugo de los infieles y las crueldades que éstos ejercen sobre los cristianos, han abandonado todos sus bienes en aquel país y han venido a buscar asilo en nuestra Septimania o en aquella parte de España que nos obedece. En el documento --como era de esperar-- no aparece la palabra "Cataluña" ni la palabra "catalanes" porque eran ideas aún inexistentes, pero sí se hace referencia a cómo esa zona territorial formaba parte de España y a que sus habitantes eran españoles. Hasta el año 1096 la familia de los condes de Barcelona --que seguían siendo vasallos del reino franco-- fue de origen extranjero, y, con la excepción de Berenguer III, que se casó con María, hija del Cid Campeador, los matrimonios siempre se contrajeron con mujeres procedentes de algún lugar situado al norte de los Pirineos. En el año 1137 un conde de Barcelona llamado Ramón Berenguer IV rompió con esa tradición, seguida durante siglos por sus antecesores, y contrajo matrimonio con la princesa Petronila de Aragón. De esta manera, el condado de Barcelona --que ni era Cataluña, ni era una nación catalana, ni tenía pretensión de serlo-- volvía a reintegrarse en el proceso de reconstrucción, de reconquista, de una España que había estado a punto de desintegrarse por completo a causa de la invasión islámica. Y lo hacía como parte no de una confederación catalano-aragonesa, como dicen los nacionalistas, a pesar de que jamás aparece tal nombre en las fuentes históricas, sino como parte de la Corona de Aragón. Esa conciencia de que Cataluña era tan sólo una parte de España y no una nación independiente la encontramos también en los reyes que ejercieron sobre ella su soberanía. Citemos algunos ejemplos. Cuando, en 1271, Jaime I salió del Concilio de Lyon, tras haber ofrecido la cooperación de sus hombres y de su flota para emprender una cruzada, exclamó: "Barones, ya podemos marcharnos; hoy a lo menos hemos dejado bien puesto el honor de España". De la misma manera, cuando socorrió a Alfonso X de Castilla en la lucha contra los moros de Murcia, Jaime I sostuvo que lo hacía "para salvar a España". De manera semejante, el rey Pedro III afirmó que había salvado el honor de España al acudir a Burdeos para batirse con Carlos de Anjou, manteniendo su palabra. Y si esto pensaban los monarcas que reinaban --entre otros territorios-- sobre Cataluña, no otra cosa pensaban sus historiadores. En el siglo XIV, el catalán Ribera de Perpejá escribió la Crónica de Espanya, en la que señalaba precisamente cómo Cataluña era una parte de esa España despedazada por la invasión musulmana pero ansiosa de reunificación. Y el gran historiador catalán Ramón Muntaner reclamó una política conjunta de los cuatro reyes de España, que son, escribió, "d'una carn e d'una sang".
Cuando Cataluña no era ni una idea, España ya existía
Desde luego, los romanos --que crearon el término Hispania-- siempre incluyeron en sus límites los territorios de la que, ya muy avanzada la Edad Media, sería Cataluña. No en vano Tarraco, la actual Tarragona, fue capital de una de esas Hispanias. Lo mismo sucedió cuando, deshecho el Imperio Romano, se estableció en la Península un dominio visigodo que cristalizaría en un reino de España. Significativo resulta, por ejemplo, que la primera capital de ese reino, con Ataúlfo, estuviera en Barcelona. Sabido es que muy pronto la capital, con lógica irrefutable, se trasladó al centro de la Península, y más concretamente a Toledo, pero a esas alturas los escritores visigóticos, con Isidoro de Sevilla a la cabeza, hablan de una nación llamada España cuyas raíces son romanas y cristianas y a la que han llegado recientemente los godos. Semejante visión no quebró --todo lo contrario-- cuando la invasión islámica de 711 pulverizó el reino visigótico. El reino, no España, que se aprestó inmediatamente a la resistencia frente al invasor musulmán. En un intento de protegerse de un ataque islámico, los reyes francos se apoderaron de unos territorios situados al sur de los Pirineos, a los que denominaron Marca Hispánica (nombre, ciertamente revelador,) y a los que convirtieron en zona de salvaguarda. Sin embargo, de manera bien significativa, los monarcas francos fueron conscientes de que aquel territorio que siglos después sería Cataluña era ya entonces España. En abril de 815, poco después de la creación del condado de Barcelona como separación entre el reino de los francos y los musulmanes, Ludovico Pío, rey de Aquitania y soberano de Septimania, promulgó un precepto destinado a la protección de los habitantes del condado de Barcelona y otros condados subalternos. En el texto se habla, literalmente, de los "españoles" Juan, Chintila y un largo etcétera, y, sobre todo, se dice algo enormemente interesante sobre los habitantes de lo que ahora denominamos Cataluña: Muchos españoles, no pudiendo soportar el yugo de los infieles y las crueldades que éstos ejercen sobre los cristianos, han abandonado todos sus bienes en aquel país y han venido a buscar asilo en nuestra Septimania o en aquella parte de España que nos obedece. En el documento --como era de esperar-- no aparece la palabra "Cataluña" ni la palabra "catalanes" porque eran ideas aún inexistentes, pero sí se hace referencia a cómo esa zona territorial formaba parte de España y a que sus habitantes eran españoles. Hasta el año 1096 la familia de los condes de Barcelona --que seguían siendo vasallos del reino franco-- fue de origen extranjero, y, con la excepción de Berenguer III, que se casó con María, hija del Cid Campeador, los matrimonios siempre se contrajeron con mujeres procedentes de algún lugar situado al norte de los Pirineos. En el año 1137 un conde de Barcelona llamado Ramón Berenguer IV rompió con esa tradición, seguida durante siglos por sus antecesores, y contrajo matrimonio con la princesa Petronila de Aragón. De esta manera, el condado de Barcelona --que ni era Cataluña, ni era una nación catalana, ni tenía pretensión de serlo-- volvía a reintegrarse en el proceso de reconstrucción, de reconquista, de una España que había estado a punto de desintegrarse por completo a causa de la invasión islámica. Y lo hacía como parte no de una confederación catalano-aragonesa, como dicen los nacionalistas, a pesar de que jamás aparece tal nombre en las fuentes históricas, sino como parte de la Corona de Aragón. Esa conciencia de que Cataluña era tan sólo una parte de España y no una nación independiente la encontramos también en los reyes que ejercieron sobre ella su soberanía. Citemos algunos ejemplos. Cuando, en 1271, Jaime I salió del Concilio de Lyon, tras haber ofrecido la cooperación de sus hombres y de su flota para emprender una cruzada, exclamó: "Barones, ya podemos marcharnos; hoy a lo menos hemos dejado bien puesto el honor de España". De la misma manera, cuando socorrió a Alfonso X de Castilla en la lucha contra los moros de Murcia, Jaime I sostuvo que lo hacía "para salvar a España". De manera semejante, el rey Pedro III afirmó que había salvado el honor de España al acudir a Burdeos para batirse con Carlos de Anjou, manteniendo su palabra. Y si esto pensaban los monarcas que reinaban --entre otros territorios-- sobre Cataluña, no otra cosa pensaban sus historiadores. En el siglo XIV, el catalán Ribera de Perpejá escribió la Crónica de Espanya, en la que señalaba precisamente cómo Cataluña era una parte de esa España despedazada por la invasión musulmana pero ansiosa de reunificación. Y el gran historiador catalán Ramón Muntaner reclamó una política conjunta de los cuatro reyes de España, que son, escribió, "d'una carn e d'una sang".
myHotelVideo.com presents: Hotel Zenit Conde de Borell in Barcelona / Costa Brava / Spain
More @ http://myhotelvideo.com/de/landingpage/youtube/resourceid/Mhv_Catalog_Offer::47897 Location: This hotel is situated at the heart of the financial centre of the city of Barcelona along Avenida Roma and within a few metres of the Doll Market and the Avenida de Diagonal. Its ideal location allows guests easy access, as is well linked by various modes of transport (approximately 100 m away). Shops, restaurants and bars are all to be found within 100 m of the hotel and it is just 500 m to a selection of nightclubs. Facilities: Built in 2004 the hotel has 5 floors with a total of 74 rooms including 26 singles, 47 doubles and 1 suite. Guests are offered a 24-hour reception and may store their valuables in the hotel's safe. In addition there is a TV room, a café, lifts, a terrace and a TV room as well as an air-conditioned à la carte restaurant. Room and laundry service as well as a doctor on call are a number of the services available. Business guests may take advantage of the conference room and the Internet terminal. There is a car park and garage for guests arriving by car. Rooms: All of the comfortable rooms have an en suite bathroom with a shower, bath and hairdryer. In addition, they have a minibar, safe, direct dial telephone, satellite/ cable TV, air conditioning and individually regulated heating. Furthermore, Internet access and an alarm service are also offered. Sports/Entertainment: A massage service is on offer within the hotel. Meals: A breakfast buffet is available to guests each morning. Payment: American Express, Diners Club, MasterCard and VISA are accepted in the hotel.
Plus Ultra: El Legado de Carlos V
Don Carlos por la gracia de Dios Rey de Romanos Emperador Semper Augusto. Doña Joana su madre y el mesmo Don Carlos por la mesma gracia Reyes de Castilla, de Leon, de Aragon, de las dos Sicilias, de Ierusalen, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de Galicia, de Mallorcas, de Sevilla, de Cerdeña, de Cordova, de Corcega, de Murcia, de Jaen, de los Algarbes, de Algezira, de Gibraltar, de las Islas de Canaria, de las Indias islas y tierra firme del mar oceano, Condes de Barcelona, señores de Vizcaya e de Molina, Duques de Atenas e de Neopatria, Condes de Ruysellon e de Cerdenia, Marques de Oristan e de Gorciano, Archiduques de Austria, Duques de Borgoña de Bravante, terror de moros y luteranos. Y desto doy fe sobre la hostia consagrada de Jesucristo, y quien diga lo contrario, yo me matare con el.
habitación hotel condes de barcelona
regal de la meva nena. 16/02/08
myHotelVideo.com präsentiert: Hotel Zenit Conde de Borell in Barcelona / Costa Brava / Spanien
Mehr @ http://myhotelvideo.com/de/landingpage/youtube/resourceid/Mhv_Catalog_Offer::47897 Lage: Das Hotel befindet sich im Geschäftszentrum, ca. 3 km vom Stadtzentrum entfernt. Es liegt bei der Avenue Roma, dem Ninot Markt und der Avenue Diagonal. Seine ideale Lage ermöglicht den Gästen eine einfache Anreise sowie gute Anbindung an öffentliche Verkehrsmittel (ca. 100 m entfernt). Einkaufsmöglichkeiten, Restaurants und Bars erreichen die Besucher mühelos innerhalb von 100 m. Discos sind etwa 500 m entfernt. Zum Flughafen von Barcelona gelangen die Besucher nach ca. 10 km. Nach ungefähr 3 km sind die Kirche Sagrada Familia und das Museo Picasso zu erreichen. Ausstattung: Das Gebäude wurde im Jahr 2004 eröffnet und verfügt auf 5 Stockwerke über insgesamt 74 Zimmern, davon eine Suite und eine Junior-Suite. Den Gästen steht eine Empfangshalle mit 24 h Rezeption, Hotel-Safe und Aufzügen zur Verfügung. Außerdem bietet es Café, Bar, Restaurant, Spielzimmer, Internetzugang, WLAN Access Point sowie Konferenzmöglichkeiten. Zimmer- und Wäscheservice runden das Angebot ab. Parkplatz und Garage sind vorhanden. Zimmer: Die Zimmer sind mit Bad/Dusche/Badewanne mit Haartrockner ausgestattet. Sie bieten Minibar, Safe, Direktwahltelefon, Sat.-/Kabel-TV und Internetzugang. Klimaanlage und Heizung können individuell reguliert werden. Sport/Entertainment: Die Gäste haben die Möglichkeit, die Massage-Angebote zu nutzen. Verpflegung: Die Gäste können sich ihr Frühstück an einem Buffet zusammenstellen. Sowohl Mittag- als auch Abendessen können à la carte oder als Menü gewählt werden. Kreditkarten: An Kreditkarten werden American Express, VISA, MasterCard und Diners Club akzeptiert.
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